martes, 7 de agosto de 2012

Una Historia de Amor, Cap.6 Pt.2

Para leer la 1° parte de éste capítulo, click aquí.



-Capítulo 6- Parte 2.
Sábado 6 de Agosto

El humo ascendía lentamente, el club estaba oscuro. Las caras se iluminaban por el reflejo que emitían los neones en las mesas empapadas de cerveza y algún que otro trago barato. Emiliano estaba descansando a la cabecera de un asiento circular que rodeaba la pequeña mesita. A su lado se encontraban dos mujeres (si es que se pueden llamar así). Una de ellas, con su cabellera rubia y enrulada apoyada en la mesa, se recostaba sobre Emiliano exagerando patéticamente su borrachera. Ella tenía novio, pero deseaba que Emiliano la avance de una manera demasiado evidente. "Sólo le falta un moño sobre la cabeza" pensaba el muchacho mientras se angustiaba por la situación femenina en aquel bar. Dirigir una mirada alrededor bastó para que su pensamiento quedara confirmado y buscara escape en su vasta imaginación: Se vio en una plaza iluminada por el sol, sólo una cosa brillaba más que el verde pasto, y era una sonrisa. Se detuvo en sus pensamientos para llevar a su boca un trago de cerveza, y ahí la vio. Era la sonrisa de sus sueños que se aproximaba magnéticamente hacia su mesa. El chico inmediatamente se puso de pié y una sonrisa espontánea y candente iluminó su rostro. Era la señal, le hacía saber a la chica que se aproximaba que era más bienvenida que el resto de las mujeres que estaban allí pereciendo. Apartando los cadáveres, Emiliano se situó rápidamente al encuentro de esa sonrisa que vio en la plaza días atrás, y con naturalidad y gracia ambos se dedicaron un amistoso abrazo. Nadie se hubiese figurado que entre ellos dos sólo existía una mirada y dos e-mails.
Con poco entusiasmo presentó sus dos amigas a Malena. Ellas entendieron bien y sin perder el tiempo se esfumaron, no sin antes dedicarle a Emiliano una odiosa y resentida mirada. Así fué como el destino decidió juntar a Emiliano y Malena, solos cara a cara y con una cerveza de por medio.

El tiempo pasó, las cervezas también... ¡y hasta baile! Cuando salieron a tomar un poco de aire ya era de mañana. Afuera del bar se iban re-encontrando los amigos. Malena se alejó para conversar con algunas amigas suyas mientras Emi encendía un cigarro. Alguien le palmeó la espalda, era Agustín.

- Que hacés chabón?- le dijo un enérgico Agustín.
- Nada...- le contestó Emiliano a su amigo mientras compartía una sonrisa cómplice con Malena, que lo observaba desde más allá.
- Claro, a la nada le dicen Male ahora... ¡No se separaron en toda la noche! La tenés muerta.- Lo felicitó su amigo.
- No Agus, no entendés. Ella es distinta.
- Bueno, como sea... ¿Por qué no fuiste al recital?- Interrogó Agustín escapándole a la chuchería romántica.
- Honestamente... no tenía ganas.
- Te lo perdiste, se armó un pogo de la puta madre....
Continuaba hablando Agustín, pero ya no era escuchado. Algo le daba vueltas en la cabeza a Emiliano, y cuando Malena ya se estaba llendo pudo alcanzarla por el brazo. -Esperá. -Le dijo, y se apresuró a cruzar la calle y meterse en el negocio que está abierto las 24hs. En menos de 1 minuto regresó, chocolate en mano.

Agustín no podía creer lo que veía, jamás hubiera imaginado a sus dos amigos protagonizar una escena semejante. No alcanzó a escuchar lo que se dijeron, pero el brillo en sus ojos y, sobre todo, ese último beso de despedida, aseveraban los sentimientos de Emiliano. Sin dudas, allí había amor.